La secuencia didáctica. Miércoles 19
El tiempo de vacaciones es para todos un momento de descanso y desconexión, necesarios y muy útiles para poder continuar la tarea de enseñar y aprender. La frescura y las ganas con las que comienzan las clases es evidente, aunque también el nerviosismo y la relajación de algunas rutinas y normas de funcionamiento. Nada que en un par de días no se haya restaurado.
Volvemos a clase con las pilas puestas y adelante. Lanzamos las primeras tareas en las que se ve ilusión y ganas de entusiasmar a los chicos. Y estos las reciben de manera muy positiva cuando son interesantes y suponen un reto o una novedad.
Es muy diferente volver a la unidad 13 del libro, la página 78 que es la que toca, a abrir a los niños la curiosidad de descubrir algo, o el plan de trabajo de una secuencia de actividades interesantes.
En nuestro caso tenemos la suerte de trabajar un centro de interés (LA ALIMENTACIÓN) y un tópico (¿Cómo nos alimentamos?) que nos permite crear en clase un menú y analizar con los ingredientes, los platos, o la carta de un restaurante contenidos que tienen que ver con Matemáticas, Lengua, Geografía e Historia.
Los chicos responden con inquietud y ganas y lanzamos los primeros retos. Hablamos de menú, primer plato, segundo plato, postres...
Por otra parte, lanzar una secuencia didáctica, un centro de interés, una unidad didáctica o un proyecto requiere un importante proceso se planificación y programación. Esta es una tarea que, o bien queda diseñada y encarrilada antes de marcharnos de vacaciones, o bien se elabora durante las mismas. Cuando esto no es así, la vuelta de vacaciones supone un tiempo de desconcierto (no sabemos muy bien dónde queremos ir ni qué vamos a hacer para conseguirlo.
La sesión con el tercer curso fue divertida y con miles de preguntas. Al reto de hacer nuestro propio menú y describirles que vendrían a vernos un cocinero y un camarero, responden con mil preguntas y el nerviosismo de quien quiere empezar ya. Comenzamos a plasmar las primeras impresiones y el primer guión de trabajo. Sobre cada alimento que llega a la mesa podríamos generar el esquema siguiente: extracción, elaboración, distribución y consumo.
En cuarto el entusiasmo es el mismo, cuesta mucho menos centrar la atención y plasmamos el esquema de trabajo mucho antes y con mayor tiempo de concentración y trabajo productivo. La reflexión aquí también ha sido más intensa. Los chicos han puesto muchos ejemplos de menús, han hablado de comuniones y boda y han sabido diferenciar productos, platos, tipos de alimentos, etc.
Analizamos con los profesores esas primeras sensaciones tras la sesión de trabajo. Tras el empujón emocional de los chicos llegamos al análisis de la secuencia de trabajo. La lluvia de ideas y el lanzamiento de los retos han sido excepcionales. Los chicos han entrado de maravilla y tenemos las clases predispuestas al trabajo. Si duda en casa van a buscar información y traerán ideas. Objetivo cumplido.
Los profesores nos hacemos conscientes de la necesidad de tener los objetivos claros, la secuencia de trabajo en la mente y la flexibilidad de poder introducir nuevos elementos. ¿A qué me refiero?. EN la sesión con los chicos han aparecido ideas estupendas que no entraban en nuestro primera programación. Tras la clase las profesoras han abierto otras ventanas de oportunidad. ¿Por qué no elaboran un menú en casa?. ¿Vamos a cocinar o preparar un menú en el cole?. Recaudando el menú escolar, ¿qué análisis podemos hacer de él diariamente?: primero, segundo, postres... origen, nutrientes...
Llega el momento de trabajar de manera más rigurosa. Las profesoras manifiestan la necesidad de ponerse ahora y planificar la secuencia con toda esta última información. Está bien lanzar el anzuelo, ahora hay que llenarlo de tareas y actividades. Algunas están claras, otras no tanto. Nos comprometemos ahora a darles forma por la tarde y ver mañana qué compartimos para ambas aulas y qué necesitará cada una de ellas específicamente.
Volvemos a clase con las pilas puestas y adelante. Lanzamos las primeras tareas en las que se ve ilusión y ganas de entusiasmar a los chicos. Y estos las reciben de manera muy positiva cuando son interesantes y suponen un reto o una novedad.
Es muy diferente volver a la unidad 13 del libro, la página 78 que es la que toca, a abrir a los niños la curiosidad de descubrir algo, o el plan de trabajo de una secuencia de actividades interesantes.
En nuestro caso tenemos la suerte de trabajar un centro de interés (LA ALIMENTACIÓN) y un tópico (¿Cómo nos alimentamos?) que nos permite crear en clase un menú y analizar con los ingredientes, los platos, o la carta de un restaurante contenidos que tienen que ver con Matemáticas, Lengua, Geografía e Historia.
Los chicos responden con inquietud y ganas y lanzamos los primeros retos. Hablamos de menú, primer plato, segundo plato, postres...
Por otra parte, lanzar una secuencia didáctica, un centro de interés, una unidad didáctica o un proyecto requiere un importante proceso se planificación y programación. Esta es una tarea que, o bien queda diseñada y encarrilada antes de marcharnos de vacaciones, o bien se elabora durante las mismas. Cuando esto no es así, la vuelta de vacaciones supone un tiempo de desconcierto (no sabemos muy bien dónde queremos ir ni qué vamos a hacer para conseguirlo.
La sesión con el tercer curso fue divertida y con miles de preguntas. Al reto de hacer nuestro propio menú y describirles que vendrían a vernos un cocinero y un camarero, responden con mil preguntas y el nerviosismo de quien quiere empezar ya. Comenzamos a plasmar las primeras impresiones y el primer guión de trabajo. Sobre cada alimento que llega a la mesa podríamos generar el esquema siguiente: extracción, elaboración, distribución y consumo.
En cuarto el entusiasmo es el mismo, cuesta mucho menos centrar la atención y plasmamos el esquema de trabajo mucho antes y con mayor tiempo de concentración y trabajo productivo. La reflexión aquí también ha sido más intensa. Los chicos han puesto muchos ejemplos de menús, han hablado de comuniones y boda y han sabido diferenciar productos, platos, tipos de alimentos, etc.
Analizamos con los profesores esas primeras sensaciones tras la sesión de trabajo. Tras el empujón emocional de los chicos llegamos al análisis de la secuencia de trabajo. La lluvia de ideas y el lanzamiento de los retos han sido excepcionales. Los chicos han entrado de maravilla y tenemos las clases predispuestas al trabajo. Si duda en casa van a buscar información y traerán ideas. Objetivo cumplido.
Los profesores nos hacemos conscientes de la necesidad de tener los objetivos claros, la secuencia de trabajo en la mente y la flexibilidad de poder introducir nuevos elementos. ¿A qué me refiero?. EN la sesión con los chicos han aparecido ideas estupendas que no entraban en nuestro primera programación. Tras la clase las profesoras han abierto otras ventanas de oportunidad. ¿Por qué no elaboran un menú en casa?. ¿Vamos a cocinar o preparar un menú en el cole?. Recaudando el menú escolar, ¿qué análisis podemos hacer de él diariamente?: primero, segundo, postres... origen, nutrientes...
Llega el momento de trabajar de manera más rigurosa. Las profesoras manifiestan la necesidad de ponerse ahora y planificar la secuencia con toda esta última información. Está bien lanzar el anzuelo, ahora hay que llenarlo de tareas y actividades. Algunas están claras, otras no tanto. Nos comprometemos ahora a darles forma por la tarde y ver mañana qué compartimos para ambas aulas y qué necesitará cada una de ellas específicamente.
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