Jueves 27. La rutina de las fichas de trabajo

El aprendizaje requiere actividades de consolidación. En el cole en ocasiones, conversamos y discutimos sobre las fichas de trabajo. Estas, suponen para nosotros la manera de componer, sobre todo en las primeras edades su libro, ya que a modo de carpeta, van organizando y montando su propio material de trabajo con sus producciones.

Las fichas de trabajo pueden ser un excelente y necesario recurso. La manera de plasmar lo que hemos aprendido, de mecanizar determinados procedimientos o de inducir a pensar y razonar. La diferencia está en el contexto de trabajo en el que se introduce, así como el objetivo que tenga la misma. Aunque sobre todo en cómo esté elaborada y adaptada, ya que será este último aspecto el que le dé o no validez.

Tras las actividades más manipulativas, tras la observación y experimentación, tras la asociación hecha por el profesor, llegan las actividades para consolidar. ¿Podemos ahora organizar el menú?. ¿Podemos ahora nosotros recordar el orden de los platos, el origen de los alimentos o la disposición de las mesas?.

Generar una ficha de trabajo para una actividad en la que hay que expresar lo que estamos aprendiendo y seguir profundizando en la comprensión es la idea en estos momentos. Ahora sí hay que contar con lo que están aprendiendo pero también cómo son capaces de expresarlo. Y ahí van las fichas. La actividad conecta lo aprendido durante el desarrollo de la tarea con la expresión; requiere recordar, comprender y generalizar lo visto en días previos. Así pues, ok a la propuesta.

Reflexionamos sobre la diferencia entre partir de fichas de trabajo, que encorsetan, que igualan y que desmotivan con la actividad de consolidación que supone una actividad como esta. Así pues, fichas, sí, cuando tienen sentido dentro de la secuencia propuesta, cuando culminan un aprendizaje o forman parte de él, y cuando están adaptadas a la realidad que tenemos en el aula. Fichas generalistas sobre alimentación, el sistema digestivo, incluso un restaurante hay miles en internet. Una ficha de trabajo que insiste en los procesos de clasificación de alimentos, en organización de una secuencia, o de expresión del trabajo que estamos realizando, hay que elaborarla, cuidarla y adaptarla para que se traduzca en consolidación de aprendizajes.

La actividad funcionó. Los alumnos identificaron rápidamente qué se les pedía y contaban con los recursos para completarla. El mayor grado de abstracción que supone el lenguaje y la sintaxis se ve ayudada por el recuerdo de la actividad del día anterior y porque aún está la mesa montada en el aula. Podemos recurrir a la disposición de platos y vasos para recordar qué hicimos y para qué.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Conclusiones finales

Viernes 12, la última con Orientación.

Tras las reuniones iniciales, lazamos el proyecto de trabajo