Viernes 12, la última con Orientación.

Me citan el viernes en el Departamento para cerrar este proceso ya que sabíamos que el fin de semana había que reservarlo para las conclusiones y últimas entradas del blog. Así lo acordamos hace ya algunas semanas. ¡Son tremendamente organizados!

De nuevo el ritmo frenético de profesores de apoyo y orientadores en su reunión semanal de los viernes. Los martes hacen programación del departamento y tratan temas relevantes sobre evaluación psicopedagógica, entrevistas a familias, elaboración de informes, etc. 

Los viernes los plantean para la coordinación de adaptaciones curriculares (de PT con AL) de orientadores con apoyos... A las nueve menos veinte los variados y complejos avisos (casi en clave) de profesores que pasan sin pausa por el pequeño despacho en el que siempre hay saludo, tema serio y despedida "que tengo clase". Son las nueve menos veinte, y los profesores de primaria y secundaria, a los que separa unas escaleras coinciden frente a la sala de profesores con orientación. Carrusel de mensajes que parecen "en clave": 

- lo que te dije de esta familia, ¿lo has mirado?; 
- sí ya te contesté por correo, el miércoles a las cuatro y media"

Unos minutos más tarde todo se complica con la entrada de niños en las aulas, los buenos días alegres y constantes y el barullo de escaleras llenas y entradas en las clases. Algunos llamamientos al silencio, al menos a bajar el tono y que no haya gritos. Mientras espero, ellos (los orientadores) entran y salen, entregan hojitas, recogen carpetas, y preparan documentación para varias reuniones que se van a celebrar al unísono. (De nuevo, qué organizados parecen en ese campo de batalla y con tanto soldado por todas partes. Mi admiración).

Por fin nos sentamos (el jefe del Departamento, Ángel, la orientadora de primaria, Patricia, el responsable de desarrollo metodológico, Julio y yo).

El cuestionario al que me someten es exhaustivo. No puedo trasladar literalmente todas las preguntas, ya que cada una de ellas conlleva una reflexión compartida y se convierte en un diálogo. Tomo notas para poder luego trasladarlo al diario de prácticas y la memoria. Aproximadamente:

1.- ¿Cómo ha ido la observación de los ítems acordados? ¿Recogen lo que pretendíamos observar y valorar?

Parecen acertados. Están bien adaptados a nuestro método y nuestro cole. Comento que no tengo claro que el orden sea adecuado. Propongo cambios: el bloque dos, diseño de tareas en primer lugar, y el bloque 1, manejo de aula en segundo lugar. Tal vez explicaría más alguno de ellos, y otros los unificaría. Fundiría el 1.1 y el 1.3. Julio les encuentra algunas pegas más, sobre todo a la hora de trasladarlos en un futuro a Secundaria, incluso a Bachillerato. 

2.- La interacción con los profesores. ¿Creo que se han sentido cómodos, observados, evaluados?.

Retomamos conversaciones anteriores en las que ya se trató. Concluimos que las últimas sesiones han sido más relajadas, pero confirmo que no llegamos a una interacción horizontal de iguales y que permita un trabajo realmente eficaz y libre de prejuicios. La reflexión conjunta nos lleva a la necesidad de seguir fomentando la confianza mutua, la colaboración contante y las posibilidades que esto ofrece, más allá de los miedos propios de estas situaciones. 

El equipo valora muy positivamente los pasos andados con esta experiencia, aunque en mi caso, veo que no se ha logrado el objetivo en el grado que precisaba esta propuesta. Sigo percibiendo diferencias evidentes entre los momentos en los que hay dos personas en aula observando y los momentos en los que esto no es así. 

3.- La continuidad ¿Cuáles creemos que deben ser los siguientes pasos?

Me toca a mí darle forma a la exposición de la experiencia a los compañeros antes de finalizar el curso. Desde Orientación creen que no va a ser posible antes de junio. Ya entramos en evaluaciones y todo se centra desde la semana que viene en recibir notas, procesar, hacer informes finales de las adaptaciones curriculares, pasar indicadores, recoger trabajos, etc, etc. 

Los puntos fuertes: 

1.- Se muestra como una estrategia con muchas posibilidades de formación y autoformación. Desde Orientación completarían la fórmula con aportes teóricos y lo enlazarían con la formación previa que se ha impartido en el colegio: programación a tres ritmos; aprendizaje cooperativo y en equipo, didáctica de cada área, centros de interés, etc. 

2.- Salvar barreras. Es fácil predicar la apertura la colaboración y la interacción entre profesionales, es el momento de constatar que actuamos como hablamos. En esta ocasión se ha conseguido, es un primer paso, tal vez un modelo inicial, que seguro evolucionará, pero se ha llevado a la práctica. Así pues, debemos continuar. Es dotar de coherencia el modelo.

3.- Formarnos desde la observación de la práctica diaria es una práctica que integra muchos aspectos: al ya tratado anteriormente de la colaboración, se suman un mayor conocimiento de nuestros alumnos (con observaciones compartidas, acabamos compartiendo mucho más); la secuenciación de cuanto se hace en un aula en una sesión (orden, objetivos, dinámica, tiempos, etc); integración de la teoría (la formación en cooperativo es un ejemplo claro, la recibimos en noviembre, la hemos estado practicando estos meses, in situ, tres profesores); mantiene constante, vivo y eficaz el centro de interés, o los proyectos (evita dispersiones del profesor, le mantiene centrado en lo esencial, la dinámica activa).

4.- Seguimos sistematizando la esencia del colegio. Al colaborar ponemos discurso y palabras a lo que hacemos, y estamos obligados a compartir los pasos y los motivos de nuestra acción en el aula. Sin duda es en el aula donde está la clave del éxito y la calidad de un proyecto educativo. No está en sus documentos, ni siquiera en su método de trabajo. Por fin abordamos de manera muy directa este tema de la acción educativa en el aula. 

Y aspectos a mejorar:

1.- Un programa como este debe tener objetivos ambiciosos. La práctica iniciada, vale como experiencia, pero debe formar parte del plan de formación del colegio. Algunas acciones han quedado descolgadas y desubicadas. De hecho ahora no tenemos claro cómo conectar esto con la programación del fin de curso. 

2.- La producción de indicadores necesita un consenso más amplio, un trabajo de revisión por parte del resto del equipo. Como inicio está bien, para asumirlo y aceptarlo como modelo requiere pasos posteriores y de más amplio consenso. Faltan aspectos relevantes.

3.- La dinámica de un aula y de un colegio tiene en el día a día muchos momentos en los que descarrila la programación. Por un lado, el programa debe contemplar esta posibilidad, pero por otro lado, no puede ser tan asiduo el desajusto. Es decir, la clase de tercero ha saltado en demasiadas ocasiones su programa de trabajo. Es verdad que siempre ha sido justificado, pero los niños y niña del aula deben tener mayor continuidad en la implementación de lo acordado previamente. 

Y toca cerrar. De nuevo, agradecido y asombrado por la ayuda y la profesionalidad de los compañeros. Me consta su sinceridad cuando aseguran que les habría gustado poder implicarse más, observar con nosotros, aportar experiencia y puntos de vista, pero el ritmo y las tareas son para ellos absorbentes al cien por cien. 

Quedamos en una nueva reunión dentro de una semana para dar forma a la exposición ante el resto de compañeros. Por mi parte me comprometo a elaborar la presentación y un guión más o menos definitivo para velo con ellos. 

Ánimo a esta gente ilusionada, preocupada por el colegio y el proyecto, pero sobre todo, entregada a los niños y niñas del cole. Una suerte contar con compañeros así. 


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