Y llegan las pruebas. Miércoles 10
Desde las 7 de la mañana y a través de una plataforma habilitada por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, empezamos a descargar los cuadernillos para proceder a las pruebas externas. En esta ocasión serán aplicadas por nuestros propios profesores pero con tiempos y formatos impuestos por la Consejería.
No son pruebas difíciles, valoramos claramente que nuestros niños pueden responder al nivel de conocimientos que les piden. Ahora bien, los textos, largos, en letra pequeña, con dibujos en blanco y negro y con un exceso de actividades suponen un claro hándicap.
El miedo, la inseguridad que tratamos en una entrada anterior, se ven en este caso amortiguadas porque son los propios profesores del centro los que pasan las pruebas.
Por ello, puedo permanecer en el aula y participar de la "ayuda" a la tutora y los alumnos. Las dificultades de aprendizaje, sobre todo las relacionadas con lectoescritura y específicamente la dislexia hacen de estas pruebas un auténtico sufrimiento para todos. Los niños se ven superados por las dificultades de descodificación y la consiguiente comprensión de lo leído. Es imposible por tanto valorar lo que saben si no pueden acceder a los mensajes e instrucciones de las pruebas. La orden propone ampliar tiempos en 14 minutos, en 18 minutos y en 9 minutos en el primer día de aplicación.
Al hilo de lo observado en aula y como reflexión conjunta de profesoras y mía personal, no se trata de tiempos. Han precisado la lectura de los textos, de los enunciados y la relectura. Han precisado levantarse en ocasiones, hacer pausas para descansar y constantes ayudas para retomar la actividad pues la atención lábil, dispersa y el déficit de atención asociados a las dificultades de lectoescritura precisan esta modalidad de adaptaciones.
Como son unos fieras, como les animamos constantemente y se ven apoyados, no tanto "ayudados" a resolver como apoyados en su esfuerzo por descifrar y entender, han completado sus cuadernillos y han plasmado lo que han sido capaces de manera "sobresaliente" para nosotros. Y eso es lo que vale. Reconozcamos el mérito, el esfuerzo, las ganas de hacerlo bien, reforcemos esto, que a la larga son las capacidades que más precisarán en la vida.
Cansados, algunos hartos, alguno bloqueado, pero felicitados por su gran esfuerzo, nos vamos hasta el día siguiente. Nos esperan las pruebas de Matemáticas II, expresión escrita en castellano y comprensión oral y escrita en inglés. ¿Tiene sentido todo esto?
No son pruebas difíciles, valoramos claramente que nuestros niños pueden responder al nivel de conocimientos que les piden. Ahora bien, los textos, largos, en letra pequeña, con dibujos en blanco y negro y con un exceso de actividades suponen un claro hándicap.
El miedo, la inseguridad que tratamos en una entrada anterior, se ven en este caso amortiguadas porque son los propios profesores del centro los que pasan las pruebas.
Por ello, puedo permanecer en el aula y participar de la "ayuda" a la tutora y los alumnos. Las dificultades de aprendizaje, sobre todo las relacionadas con lectoescritura y específicamente la dislexia hacen de estas pruebas un auténtico sufrimiento para todos. Los niños se ven superados por las dificultades de descodificación y la consiguiente comprensión de lo leído. Es imposible por tanto valorar lo que saben si no pueden acceder a los mensajes e instrucciones de las pruebas. La orden propone ampliar tiempos en 14 minutos, en 18 minutos y en 9 minutos en el primer día de aplicación.
Al hilo de lo observado en aula y como reflexión conjunta de profesoras y mía personal, no se trata de tiempos. Han precisado la lectura de los textos, de los enunciados y la relectura. Han precisado levantarse en ocasiones, hacer pausas para descansar y constantes ayudas para retomar la actividad pues la atención lábil, dispersa y el déficit de atención asociados a las dificultades de lectoescritura precisan esta modalidad de adaptaciones.
Como son unos fieras, como les animamos constantemente y se ven apoyados, no tanto "ayudados" a resolver como apoyados en su esfuerzo por descifrar y entender, han completado sus cuadernillos y han plasmado lo que han sido capaces de manera "sobresaliente" para nosotros. Y eso es lo que vale. Reconozcamos el mérito, el esfuerzo, las ganas de hacerlo bien, reforcemos esto, que a la larga son las capacidades que más precisarán en la vida.
Cansados, algunos hartos, alguno bloqueado, pero felicitados por su gran esfuerzo, nos vamos hasta el día siguiente. Nos esperan las pruebas de Matemáticas II, expresión escrita en castellano y comprensión oral y escrita en inglés. ¿Tiene sentido todo esto?
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