De nuevo el problema de la evaluación externa. 8 de mayo
La coherencia entre lo que pretende un Proyecto Educativo de Centro, la metodología que adopta para ello y los resultados cuando son medidos desde fuera surge sí o sí. El método de colegio, activo, constructivista choca de pleno con las intenciones de las administraciones.
El diálogo con las profesoras esta semana en las coordinaciones versa sobre la inminente prueba de diagnóstico que plantea la Administración. En primer lugar la ruptura del ritmo durante dos días para pasar unos cuadernillos de "evaluación". La responsabilidad y la profesionalidad cuestionadas directa o indirectamente por la selección de contenidos que hacen desde fuera. La coherencia de lo que queremos hacer y cómo lo hacemos en el colegio, la responsabilidad de informar a las familias sobre los resultados y las líneas de intervención que se deducen de ellos.
Se percibe claramente la tensión de quienes vuelven a ver cuestionado su trabajo, que durante dos días es sustituido por otro que no está adaptado a las necesidades de los alumnos. Y las repercusiones que pueda tener. ¿Entraremos en un ránking de colegios?; ¿será la administración la que nos dirá algo al ver los resultados?; ¿serán las familias las que pierdan confianza cuando vean que estos no son todo lo bueno que puedan esperar?
Y lo que surge rápidamente es la vuelta atrás. La necesidad de conocer las pruebas permitiría trabajarlas, prepararlas y por tanto mejorar los resultados. El chip que ante la duda vuelve atrás, la seguridad (relativa) de un programa, de una secuenciación uniforme y estereotipada irrumpe rápidamente. Y de nuevo debemos reforzarnos en nuestros ideales, en nuestro método y en la seguridad de que nuestros niños aprenden, a su ritmo, en función de sus peculiaridades y que esta son quedan recogidas en las pruebas tal y como están diseñadas.
Interesantísimas las reflexiones que surgen y el trabajo autoafirmación que debemos hacer para continuar en nuestra línea. Ya que:
1.- Nuestros alumnos son felices con el método de trabajo que estamos implementando. La mirada no puede estar en tercero de primaria puesta en los resultados de actividades descontextualizadas y que quieren valorar niveles uniformes de aprendizaje.
2.- La alta tasa de alumnos con dificultades de nuestro colegio (y de cualquier otro centro) que no están siendo convenientemente atendidos es suficiente argumento como para poder relativizar los resultados.
3.- No renunciamos ni estamos en contra de valorar los aprendizajes que van adquiriendo los niños y niñas en todos los niveles, pero creemos necesario que se haga de la manera más adaptada a sus necesidades posible.
En fin, promete ser una semana intensa, ya que dos mañanas enteras con nuestros niños en actividades muy cerradas, formales, con tiempos medidos y pautas muy claras, suponen alterar el normal funcionamiento del centro y del aprendizaje.
El diálogo con las profesoras esta semana en las coordinaciones versa sobre la inminente prueba de diagnóstico que plantea la Administración. En primer lugar la ruptura del ritmo durante dos días para pasar unos cuadernillos de "evaluación". La responsabilidad y la profesionalidad cuestionadas directa o indirectamente por la selección de contenidos que hacen desde fuera. La coherencia de lo que queremos hacer y cómo lo hacemos en el colegio, la responsabilidad de informar a las familias sobre los resultados y las líneas de intervención que se deducen de ellos.
Se percibe claramente la tensión de quienes vuelven a ver cuestionado su trabajo, que durante dos días es sustituido por otro que no está adaptado a las necesidades de los alumnos. Y las repercusiones que pueda tener. ¿Entraremos en un ránking de colegios?; ¿será la administración la que nos dirá algo al ver los resultados?; ¿serán las familias las que pierdan confianza cuando vean que estos no son todo lo bueno que puedan esperar?
Y lo que surge rápidamente es la vuelta atrás. La necesidad de conocer las pruebas permitiría trabajarlas, prepararlas y por tanto mejorar los resultados. El chip que ante la duda vuelve atrás, la seguridad (relativa) de un programa, de una secuenciación uniforme y estereotipada irrumpe rápidamente. Y de nuevo debemos reforzarnos en nuestros ideales, en nuestro método y en la seguridad de que nuestros niños aprenden, a su ritmo, en función de sus peculiaridades y que esta son quedan recogidas en las pruebas tal y como están diseñadas.
Interesantísimas las reflexiones que surgen y el trabajo autoafirmación que debemos hacer para continuar en nuestra línea. Ya que:
1.- Nuestros alumnos son felices con el método de trabajo que estamos implementando. La mirada no puede estar en tercero de primaria puesta en los resultados de actividades descontextualizadas y que quieren valorar niveles uniformes de aprendizaje.
2.- La alta tasa de alumnos con dificultades de nuestro colegio (y de cualquier otro centro) que no están siendo convenientemente atendidos es suficiente argumento como para poder relativizar los resultados.
3.- No renunciamos ni estamos en contra de valorar los aprendizajes que van adquiriendo los niños y niñas en todos los niveles, pero creemos necesario que se haga de la manera más adaptada a sus necesidades posible.
En fin, promete ser una semana intensa, ya que dos mañanas enteras con nuestros niños en actividades muy cerradas, formales, con tiempos medidos y pautas muy claras, suponen alterar el normal funcionamiento del centro y del aprendizaje.
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