Jueves 4 visitamos otro aula.
Tras muchos días ya de observarnos a nosotros mismos, productivos, sin duda, empezamos a valorar con los esquemas descubiertos otras dinámicas de aula. Nos trasladamos a quinto de primaria, en medio de un trabajo de grupos bastante activo, y que versa sobre el relieve.
Con la tutora de tercero de primaria nos adentramos a un aula que nos saluda en diferentes momentos. Se nota que están acostumbrados a que los profesores entremos y salgamos sin una tarea determinada o clara.
En ese momento, la tutora aprovecha para actividades manipulativas ya que cuenta con un apoyo, por tanto dos profesores en aula. Primer análisis con la profesora de tercero. Comentamos la actividad, por encima de la escucha pasiva. Sabemos mirar, ya que rápidamente localizamos el agrupamiento, varios grupos de cuatro y uno de cinco. Y establecemos una primera diferencia. El grupo de cinco, con sus limitaciones: cinco alumnos pueden trabajar en una dinámica como esta: manipulan materiales, hablan y se reparten trabajo, que hay para todos. La diferencia se establece cuando la dinámica es mas cerrada, los roles están asignados y el diálogo interesa que sea en parejas o bien en grupo de cuatro. Cinco es un número excesivo a nuestro entender, que sólo hay que usar cuando no hay otra alternativa. Aquí funciona sin más.
Al comentar con los chicos qué hacen, ya por grupos, se ve rápidamente la motivación. No hay niños fuera de la dinámica, aunque sí hay niños más activos, que nerviosos por el movimiento, les cuesta la colaboración. Aquí el recurso para enganchar a cada uno de ellos pasa por asignarle una tarea concreta (pinta la montaña; busca cartón en el aula de al lado; ayuda a XXX a cortar, etc). Las maestra se muestran expertas en ello.
En unos minutos podemos hacer referencia a dos ítems de nuestra tabla de indicadores, ambos de manera positiva:
1.- Plantea las tareas / actividades y dirige al grupo captando su interés / atención con estrategias variadas ( tono de voz, cambios de registro, muestra su autoridad, utiliza el humor, cambio de actividad
4.- Manejo de los alumnos impulsivos. Estrategias de atención selectiva, de acercamiento y de asociación con los alumnos más complicados. Minutos fuera, diálogo individual, tarea concreta para el alumno …
5.- Plantea tareas / actividades interesantes, que despiertan curiosidad, que suponen reto, que apetece afrontarlas por el grueso del grupo.
Avanzamos en el análisis y en el recorrido por el aula. La asociación con los contenidos que se están trabajando nos ofrece algunas dudas más. Vemos que saben qué hacen, pero les cuesta mucho en dos grupos asociar lo que hacen (una maqueta) con los contenidos. Hablan del relieve, de montañas, de ríos, pero cada uno de aquello de lo que se encarga. Echamos en falta una visión global de la tarea. Representar el relieve de la Península, aunque sea por partes: litoral, interior, norte, etc, es un objetivo al que la tutora le ha dedicado mucho tiempo previamente. Ella misma nos verbaliza la insatisfacción que siente al ver que no asocian todo lo que ella pretende.
La tutora de tercero tranquiliza y le invita a esperar: están metidos en la faena de cortar, pintar y pegar. La reflexión nos lleva al punto:
7.- Existe un hilo conductor, centro de interés, proyecto, tarea con un producto final, que permite saber dónde estamos y dónde vamos con el trabajo.
Sí existe, pero puede nos estar claro para los chicos. Es necesario cada cierto tiempo, en dinámicas como estas retomar objetivos con los chicos, que no pierdan el fin último. No obstante, también me inclino en esta ocasión por pensar que están distraídos realmente como lo que hacen y les cuesta salir a un nivel de pensamiento más global.
La clase empieza a cerrarse y la tutora aprovecha para agilizar la recogida de materiales de cara a cerrar con una reflexión que ayude a retomar qué hacemos, sí, pero para qué lo hacemos. Nuestra meta final es una conferencia sobre el relieve de España que aúne el trabajo de cada grupo, pero que presente el relieve de la Península como un todo.
La sesión se cierra sin recogida alguna de información sobre la evolución de cada grupo, ni la participación y aportación de cada alumno al grupo. Los grupos cooperativos en este caso no han tenido autoevaluación ni heteroevaluación. Dialogamos la tutora de tercero y yo sobre la relevancia de ello. Si bien, la tarea está iniciada, pero es evidente que no se ha finalizado, y que habrá otra sesión esta misma tarde de avance con la maqueta. La tutora de quinto comparte con nosotros la idoneidad de revisar periódicamente con ellos qué hace cada uno para incrementar la implicación y la cooperación.
Estupenda sesión para nosotros, que vamos de observadores. La tutora de quinto ha recibido bien nuestras observaciones. Somos conscientes de que es una tarea delicada, y por ello estaba avisada y sabía que nuestra intención era observar aspectos que estábamos trabajando de cara a las aulas de tercero y cuarto.
Con la tutora de tercero de primaria nos adentramos a un aula que nos saluda en diferentes momentos. Se nota que están acostumbrados a que los profesores entremos y salgamos sin una tarea determinada o clara.
En ese momento, la tutora aprovecha para actividades manipulativas ya que cuenta con un apoyo, por tanto dos profesores en aula. Primer análisis con la profesora de tercero. Comentamos la actividad, por encima de la escucha pasiva. Sabemos mirar, ya que rápidamente localizamos el agrupamiento, varios grupos de cuatro y uno de cinco. Y establecemos una primera diferencia. El grupo de cinco, con sus limitaciones: cinco alumnos pueden trabajar en una dinámica como esta: manipulan materiales, hablan y se reparten trabajo, que hay para todos. La diferencia se establece cuando la dinámica es mas cerrada, los roles están asignados y el diálogo interesa que sea en parejas o bien en grupo de cuatro. Cinco es un número excesivo a nuestro entender, que sólo hay que usar cuando no hay otra alternativa. Aquí funciona sin más.
Al comentar con los chicos qué hacen, ya por grupos, se ve rápidamente la motivación. No hay niños fuera de la dinámica, aunque sí hay niños más activos, que nerviosos por el movimiento, les cuesta la colaboración. Aquí el recurso para enganchar a cada uno de ellos pasa por asignarle una tarea concreta (pinta la montaña; busca cartón en el aula de al lado; ayuda a XXX a cortar, etc). Las maestra se muestran expertas en ello.
En unos minutos podemos hacer referencia a dos ítems de nuestra tabla de indicadores, ambos de manera positiva:
1.- Plantea las tareas / actividades y dirige al grupo captando su interés / atención con estrategias variadas ( tono de voz, cambios de registro, muestra su autoridad, utiliza el humor, cambio de actividad
4.- Manejo de los alumnos impulsivos. Estrategias de atención selectiva, de acercamiento y de asociación con los alumnos más complicados. Minutos fuera, diálogo individual, tarea concreta para el alumno …
5.- Plantea tareas / actividades interesantes, que despiertan curiosidad, que suponen reto, que apetece afrontarlas por el grueso del grupo.
Avanzamos en el análisis y en el recorrido por el aula. La asociación con los contenidos que se están trabajando nos ofrece algunas dudas más. Vemos que saben qué hacen, pero les cuesta mucho en dos grupos asociar lo que hacen (una maqueta) con los contenidos. Hablan del relieve, de montañas, de ríos, pero cada uno de aquello de lo que se encarga. Echamos en falta una visión global de la tarea. Representar el relieve de la Península, aunque sea por partes: litoral, interior, norte, etc, es un objetivo al que la tutora le ha dedicado mucho tiempo previamente. Ella misma nos verbaliza la insatisfacción que siente al ver que no asocian todo lo que ella pretende.
La tutora de tercero tranquiliza y le invita a esperar: están metidos en la faena de cortar, pintar y pegar. La reflexión nos lleva al punto:
7.- Existe un hilo conductor, centro de interés, proyecto, tarea con un producto final, que permite saber dónde estamos y dónde vamos con el trabajo.
Sí existe, pero puede nos estar claro para los chicos. Es necesario cada cierto tiempo, en dinámicas como estas retomar objetivos con los chicos, que no pierdan el fin último. No obstante, también me inclino en esta ocasión por pensar que están distraídos realmente como lo que hacen y les cuesta salir a un nivel de pensamiento más global.
La clase empieza a cerrarse y la tutora aprovecha para agilizar la recogida de materiales de cara a cerrar con una reflexión que ayude a retomar qué hacemos, sí, pero para qué lo hacemos. Nuestra meta final es una conferencia sobre el relieve de España que aúne el trabajo de cada grupo, pero que presente el relieve de la Península como un todo.
La sesión se cierra sin recogida alguna de información sobre la evolución de cada grupo, ni la participación y aportación de cada alumno al grupo. Los grupos cooperativos en este caso no han tenido autoevaluación ni heteroevaluación. Dialogamos la tutora de tercero y yo sobre la relevancia de ello. Si bien, la tarea está iniciada, pero es evidente que no se ha finalizado, y que habrá otra sesión esta misma tarde de avance con la maqueta. La tutora de quinto comparte con nosotros la idoneidad de revisar periódicamente con ellos qué hace cada uno para incrementar la implicación y la cooperación.
Estupenda sesión para nosotros, que vamos de observadores. La tutora de quinto ha recibido bien nuestras observaciones. Somos conscientes de que es una tarea delicada, y por ello estaba avisada y sabía que nuestra intención era observar aspectos que estábamos trabajando de cara a las aulas de tercero y cuarto.
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